biografías

T. Krishnamacharya

Krishnamacharya

Nacido en 1888 en el sur de la India en  Muchukunte, cerca de Mysore, Karnataka. Iniciado desde temprana edad en el estudio de textos antiguos se dice que a los cinco años de edad ya recitaba de memoria los 196 Yoga Sutras. Los primeros 40 años de su vida fueron casi integralmente dedicados a la práctica del yoga y al estudio de la tradición védica. En este periodo pasó 7 años y medio  en una cueva junta a su maestro de yoga, Rama Mohana Bramachari, del cual poco o nada se sabe. Se ha convertido en un erudito de la ciencia del yoga en toda India y es reconocido por numerosas instituciones.  Los siguientes 60 años los dedicó a la enseñanza. Su herencia es inmortal. A través de sus numerosos estudiantes dejó una huella imposible de borrar. Pattabhi Jois, B.K.S. Iyengar, T.K.S. Desikachar, Indra Devi, A.G. Mohan, Srivata Ramaswami, entre otros, son los responsables de que la llama del yoga que encendió Krishnamacharya siga viva.  En la celebración de su 100º aniversario le pidieron que dijera unas palabras y emitió una una larga exhalación en forma de OM que duró más de 30 segundos. Este es su legado. Abandonó su cuerpo antes de cumplir 101 años.

Dejó dos libros: Yoga Makaranda (1934), traducido al inglés en el año 2006 y publicado recientemente, el otro es Yogasanagalu (1942) del cual todavía no existe una traducción completa. Sus libros son como el yoga mismo, una experiencia que no termina nunca.

Sri K. Pattabhi Jois

 

Vió la luz en la primera Luna llena de Julio de 1915, en Kowshika, un pueblo del sur de la India. Esta fecha es denominada día de Guru Purmina, un día dedicado a los maestros espirituales. Coincidencia o destino no importa, el resultado es que Pattabhi Jois se ha convertido en el faro que alumbra la vida de muchos miles de personas en todo el mundo. Mejor dicho, la práctica que enseña constituye un vehículo de transformación para todos aquellos que toman la decisión seria de dedicarse a la práctica de Ashtanga Vinyasa Yoga.   Conoció a su maestro Krishnamacharya después de asistir a una demostración de sus estudiantes con la tierna edad de 12 años. Desde entonces, hasta su muerte en el 2009, el yoga ha sido una constante en su vida. Estuvo 20 años al lado de su maestro a la vez que se graduaba en la facultad de sánscrito de Mysore. Dedicó su vida a la enseñanza de sánscrito y de yoga. Se jubiló de la actividad de profesor universitario en 1973 pero continuó enseñando yoga casi hasta el último suspiro.  Fue en estos últimos 35 años que Guruji (como le llamaban sus alumnos) encontró lo mejor de si mismo como maestro de yoga. Con un número creciente de alumnos totalmente dedicados y con una fe infinita en la práctica pudo dejar bien claro cuál era su visión del yoga. Enseñó una práctica muy dura y exigente y cuando le preguntaban si su enseñanza era física o espiritual contestaba que ambas, tal vez porque para él la unidad de la vida empieza en cada uno de nosotros, en saber estar en este cuerpo con una mente tranquila para que nuestro ser espiritual tenga la oportunidad de aflorar.

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