Practicar Yoga, un viaje

(Texto que salió el 12 de Octubre de 2013 en la Nueva España)

Decía José Luis Borges que no existen libros sagrados, es la intención con que te acercas a ellos que los hace sagrados.

El yoga no es religioso ni sagrado. No es una acrobacia ni un espectáculo. Sin embargo, puede ser todo eso y mucho más. Tu actitud se refleja en tu yoga. Si buscas paz mental, el yoga es una herramienta de reducción de estrés. Si tienes el cuerpo contracturado, el yoga es un masaje regenerador. Si estás enfermo, el yoga es fuente de salud. Si quieres ser flexible, el yoga te lleva a los límites de tus ligamentos. Si la iluminación es tu meta, puedes contar con el yoga. Podríamos continuar así hasta el infinito, pero es obvio que si necesitas algo sagrado en tu vida puedes hacer de tu práctica tu plegaria y si aprecias la belleza, tu cuerpo en movimiento será tu modelo.

Cada uno parte de un lugar para llegar a otro y puede que cambie de ruta o elimine objetivos sin sentido. En el medio está el yoga que nos une, que une a todos estos buscadores tan dispares y a la vez tan cercanos.

A veces el medio se vuelve el fin y entonces practicar yoga pasa a ser el motor de nuestras vidas, nuestro alimento y razón de vivir. Los antiguos yoguis buscaban incesantemente la realización personal, esa luz de la que tanto se habla y tan poco se ve. Esa luz puede ser mi centro y mi conciencia, pero también mi familia, mi mujer y mis hijos. Puede ser mi trabajo o mi hobbie. El Yoga te va ayudar sea cual sea tu intención. Lo importante es acercarse a él con sinceridad y devoción. Confía en la práctica, sea esta física o mental, confía en que cuando te metes en un barco llegarás a la otra orilla aunque delante de tus ojos solo veas el azul del inmenso océano.

Seguramente será un viaje largo pero como decía el poeta: “el camino se hace al andar”.

Tipos de yoga
Existen muchas formas de yoga. La evolución y diversificación también llegó al mundo del yoga que tantos asocian a prácticas milenarias e inmutables. Es verdad que hay cosas que se mantienen desde hace muchos siglos pero el abordaje siempre se adaptó al hombre de cada época.
Vivimos una época de sedentarismo, por eso el cuerpo y la respiración se han vuelto fundamentales en un primer acercamiento al yoga. El hatha yoga y sus variadas formas (ashtanga Vinyasa yoga, iyengar yoga, vinyoga, sivananda yoga, jivamukti ,bikram, etc, etc) nos dan precisamente eso. Después toca al profesor adaptar las técnicas al individuo y de ahí viene la eficacia de la práctica.
Todas las prácticas tienen por detrás una actitud contemplativa, de observación hacia uno mismo. Algunos estilos entran directamente en este campo: kundalini yoga, meditación transcendental, Brahma kumaris y otros.
De una forma general existen cuatro grandes herramientas disponibles: posturas corporales, respiración, relajación y meditación, que combinadas entre sí forman una innumerable cantidad de estilos de yoga.

El practicante debe acercarse y probar. Esperar que resuene y cuando sienta dentro de sí aquella certeza, aquel enamoramiento que dice: “es esto lo que quiero”, entonces debe saltar de cabeza sin mirar a atrás. Este es el primer paso.

“Este viaje de mil leguas empezó con un paso.” -Lao Tsé

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